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Académico de la U. de Heidelberg adelantó detalles del plan que será presentado en Chile en 2004.
Método potencia la empatía en los niños para evitar la agresión escolar
Sábado 13 de Diciembre de 2003

¿Te gusta mi peinado?. No, te ves horrible. Es difícil que una respuesta así de lapidaria, aunque sea sincera, no genere una reacción de enojo e incluso una agresión. Sin embargo, en este caso la niña aludida apeló a la empatía de su amiga y le respondió: No me gusta que me ofendas.

Este es uno de los ejemplos que muestra Manfred Cierpka, psiquiatra y director médico del Departamento de Investigaciones Psicosomáticas y Terapia Familiar del Hospital Clínico de la Universidad de Heidelberg, Alemania, cuando presenta el método Faustlos, un programa que ayuda a prevenir la violencia entre escolares y adolescentes, y que se aplica en los colegios.

El académico estuvo en Chile dictando un par de conferencias organizadas por el Centro de Extensión de la Universidad de Heidelberg en Santiago y la Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Chile. Si bien esta vez su tema fue el apego entre madre e hijo, en noviembre del próximo año vendrá a exponer este método a autoridades educacionales.

Identificación con el otro

A Cierpka y su equipo les interesa prevenir las actitudes intimidatorias, porque son las que más han aumentado entre escolares y adolescentes. Los casos de agresión violenta o criminal son el 1% del total. Mientras que la actitud de intimidación ha crecido en 10% en Alemania y 15% en Estados Unidos.

Asistido por su notebook, el doctor muestra algunos videos de cómo se trabaja con este método, que busca desarrollar en los niños la empatía; es decir, ponerse en el lugar del otro. Un aspecto importante, explica, pues a los niños violentos les cuesta percibir en los gestos del otro el daño que le está causando. Eso les produce enojo y entonces más agreden a su compañero.

El máximo problema de los niños que aplican violencia es que no pueden identificarse con el otro y sentir como él, recalca el médico. Una dificultad que, sin embargo, es posible de salvar, pues actualmente está claro que la empatía se puede aprender y estimular sistemáticamente durante toda la vida.

El profesor muestra en su computador un ejercicio para trabajar la identificación de emociones. Un profesor le exhibe a los niños una transparencia en la que se ve a un pequeño enojado con otro y les pregunta: ¿Cómo se pueden dar cuenta de que uno de los niños está enojado con su amigo?. Por lo ojos, contesta uno. Y, ¿cómo se siente uno cuando está enojado, inquiere de nuevo el profesor. Es como una neblina que cuando uno se relaja desaparece, contesta una rubia de anteojos y expresión seria en el rostro.

En esta tarea es fundamental que se incorpore la familia, que recibe periódicamente información para continuar con el programa en la casa. No se le ataca ni condena, sino que se le pide su apoyo.

Sin embargo, hay padres que rechazan esta invitación y generalmente se trata de familias en la que existe violencia intrafamiliar. En esos casos se enseña a los niños que existe un tipo de socialización en el colegio (que es la deseable) y otra en la casa. Son estructuras diferentes, pero que caben en la cabeza de un niño, incluso se puede comparar con el proceso de bilingüismo.

Además de la empatía, el método diseñado por Cierpka y su equipo - que se basa en otros planes de prevención aplicados en el mundo- también potencia en los niños el manejo de impulsos y de la ira.

El doctor muestra un video en el que guiados por una profesora, los niños asumen los roles de agresor y agredido, para entender qué siente cada uno y también para que aprendan que pueden expresar su disgusto por algo sin necesidad de llegar a la violencia.

En Alemania este programa se aplica desde hace cuatro años en mil colegios y 600 jardines infantiles del estado federado de Baden-Württemberg. Además, en Hamburgo se comenzará a implementar durante el próximo año y en otros estados se ha recomendado a los directores que lo adopten.

En general, se estima que este tipo de planes logran cambiar positivamente la conducta del 50% de los niños a los que llegan. Su eficacia, depende de la rigurosidad cómo se implemente en cada colegio.

Problema de autoestima

Los resultados preliminares de un estudio que lleva adelante un equipo multidisciplinario de profesionales de la Universidad Católica, muestran que los jóvenes utilizan la violencia como una forma de relacionarse y establecer jerarquías entre ellos. Es decir, el que se defiende y pega merece más respeto que el que se inhibe de hacerlo.

Esto lo vieron sobre todo a la hora de recibir a un compañero nuevo que es medido en razón de su respuesta a las agresiones del grupo.

El profesor Manfred Cierpka comenta que esto también sucede en Alemania. Nosotros lo vemos así: estos niños no tienen otra forma de construir su autoestima y la falta de ella la compensan a costa de otros.

Esto seguirá siendo así en la medida en que estos jóvenes no encuentran otra alternativa para disminuir su déficit de autoestima. Ellos deben aprender que existen otras formas de compensar esa carencia, que son más constructivas y mejores para ellos.

Este método propicia en los niños un aprendizaje social, para que sepan cómo deben manejar sus emociones.

Pamela Elgueda

EL MERCURIO

 

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Heidelberg, den 15. Dezember 2003